Consumo de sal diario. Importante seguir estas recomendaciones

La sal es un mineral que, consumido es las cantidades recomendadas tiene funciones importantes en nuestro organismo, sin embargo, cuando esas cantidades recomendadas se sobrepasan puede tener efectos graves en la salud, particularmente en la tensión arterial que, además, es un factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares. Es por ello que se recomienda un consumo de sal diario específico.

La recomendación de la OMS es reducir su ingesta, y esto se puede conseguir en el día a día de muchas maneras y leyendo bien el etiquetado de los productos, ya que hoy en día existen multitud de productos reducidos en sal.

 

CONOCE TODO LO RELACIONADO CON EL CONSUMO DE SAL

La sal es un compuesto mineral formado por iones de cloro y sodio (NaCl). Por lo general, está formada por un 40% de sodio y un 60% de cloro, procediendo el sodio corporal casi exclusivamente de los alimentos[1].

La sal se añade a los alimentos por dos motivos principales: para potenciar el sabor o como conservante, ya que la sal crea condiciones poco favorables para el desarrollo de los microorganismos responsables del deterioro de los alimentos1.

La sal, debido a sus componentes (sodio y cloro), y en las cantidades adecuadas, desempeña funciones importantes en el organismo como es el mantenimiento de la homeostasis de los diferentes fluidos del organismo, además, la sal interviene en el control del equilibrio hídrico y desempeña un papel fundamental en el control de la presión arterial, entre otros1.

Lo que es importante tener en cuenta es que la sal es necesaria e imprescindible en ciertas cantidades y un consumo excesivo podría ocasionar problemas en la salud a corto y largo plazo. Entonces, ¿cuánta sal hay que consumir?

 

RECOMENDACIONES DE CONUSMO DE SAL DIARIO

La Organización Mundial de la Salud (OMS), recomienda reducir la ingesta de sodio por debajo de los 2 g (5 g de sal, que equivale a menos de una cucharadita de café) al día en el caso de los adultos. En el caso de los niños (2-15 años), la OMS recomienda ajustar a la baja la cantidad en función de sus necesidades energéticas respecto a las de los adultos[2],[3].

Estas recomendaciones son válidas para todo tipo de población, tanto para personas sanas, hipertensas, embarazadas y madres lactantes (salvo que padezcan enfermedades o tomen medicamentos que conduzcan a la hiponatremia o acumulación aguda de agua en el cuerpo y necesiten dietas supervisadas por un especialista)2.

La OMS hace estas recomendaciones en base a la evidencia científica sobre la relación entre el consumo de sodio y posibles efectos perjudiciales sobre la salud como la tensión arterial2.

 

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE LIMITAR LA CANTIDAD DE SAL?

Los datos indican que en el mundo se consume mucho más sodio del necesario para la actividad fisiológica, superando lo recomendado en la actualidad por la OMS2.

La ingesta de gran cantidad de sodio esta asociada a un aumento en la presión arterial, y una presión arterial alta es un factor de riesgo importante para enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares[4].

Se ha visto que, en la mayoría de las personas, cuando se reduce el consumo de sal, la presión arterial comienza a disminuir en cuestión de semanas, lo que tendría, por lo tanto, un impacto positivo en la reducción del riesgo de enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular4.

La hipertensión arterial es una enfermedad que puede pasar inadvertida y la causa de que sea un factor de riesgo es porque fuerza al corazón a tener una mayor resistencia, por lo que éste aumenta su masa muscular para contrarrestar el sobreesfuerzo y este aumento de masa muscular no se acompaña de un aumento del riego sanguíneo lo que puede producir insuficiencia coronaria y angina de pecho[5].

Pero, además, la presión arterial alta no solo afecta al corazón, también repercute en el cerebro, ya que las arterias se vuelven más estrechas y rígidas por lo que el riego sanguíneo disminuye pudiendo provocar infartos cerebrales (ictus) y también puede ocasionar la rotura de una arteria provocando una hemorragia cerebral. El hecho de que afecte a las arterias hace que pueda haber otros órganos implicados, como son los riñones, la retina o las piernas5.

Se considera hipertensión cuando los valores están por encima de los 130/80 mmHg5.

La correcta aplicación de las recomendaciones tendría consecuencias importantes para la salud pública, ya que reduciría la morbimortalidad, mejoraría la calidad de vida de millones de personas y permitiría disminuir sustancialmente el gasto sanitario2.

 

¿CÓMO REDUCIR LA CANTIDAD DE SAL EN EL DÍA A DÍA?

Lo primero, para hacer un buen y gran cambio, es importante estar sensibilizados acerca de la situación. Además, es importante escoger alimentos y recetas con contenidos adecuados de sal.

En el día a día es fundamental tratar de reducir el consumo de sal, algunas de las medidas que se pueden tomar son3:

       No añadir sal en la preparación de los alimentos

       Evitar tener un salero en la mesa

       Limitar los snacks muy salados

       Escoger productos con bajo contenido en sodio/sal

       Educar el paladar de nuestros niños y el nuestro para adecuarnos cada vez más a dietas bajas en sal. Hay estudios que han demostrado a través de una adaptación gradual se podría reducir la ingesta de sal, y, por lo tanto, podría impactar positivamente en la tensión arterial[6].

 

¿CÓMO IDENTIFICAR LOS PRODUCTOS BAJOS EN SAL?

En el etiquetado de los productos puedes encontrar toda la información que necesitas sobre ellos. Para empezar, puedes mirar qué cantidad de sal contienen mirando su tabla de información nutricional.

Además, en el etiquetado de muchos de ellos encontrarás menciones que te ayudarán a identificar esto como producto como son “Bajo contenido de sal”, “Reducido en sal” …, ¿sabes qué significa cada una?[7]

       Bajo contenido de sal: Cuando el producto no contiene más de 0,3 g de sal por 100 g o 100 ml.

       Muy bajo contenido de sal: Aquí la cantidad máxima de sal es de 0,1 g / 100 g o 100 ml.

       Sin sal: Cuando el producto no contiene más de 0,0125 g de sal en 100 g o 100 ml.

       Contenido reducido de sal: Esto quiere decir que el producto en cuestión ha reducido su cantidad de sal como mínimo en un 25% en comparación con un producto similar.

       Sin sal añadida: Esto significa que a ese producto no le han añadido sal y la sal que pueda contener de forma natural no debe ser más de 0,3 g en 100 g o 100 ml de producto.

 


[1]  Roig Grau I, Rodríguez Roig R, Delgado Juncadella A, Rodríguez Martín I, González Valero JA, Pierre-Louis ED, Rodríguez Sotillo D. Evidencias y controversias sobre la sal: generalidades (I). Med Gen Fam. 2021; 10(3): 146-152.

[2] Organización Mundial de la Salud. (‎2013)‎. Directrices: ingesta de sodio en adultos y niños: resumen. Organización Mundial de la Salud. https://apps.who.int/iris/handle/10665/85224

[3] Organización Mundial de la Salud. Reducir el consumo de sal. 29 de abril de 2020. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/salt-reduction

[4] U.S. Department of Health & Human Services. Centers of Disease, Control and Prevention (CDC). Sodium. Page last reviewed: December 21, 2021. Disponible en: https://www.cdc.gov/heartdisease/sodium.htm

[5] Fundación Española del corazón. Hipertensión. Disponible en: https://fundaciondelcorazon.com/prevencion/riesgo-cardiovascular/hipertension-tension-alta.html

[6] Chung ML, Lennie TA, Moser DK. A gradual taste adaption intervention reduced dietary sodium intake among adults with hypertension. Eur J Cardiovasc Nurs. 2022; 21(1).

[7] REGLAMENTO (CE) No 1924/2006 DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO de 20 de diciembre de 2006 relativo a las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en los alimentos.

Compártelo: