Nutrición para la prevención de osteosarcopenia

La osteosarcopenia se caracteriza por la presencia de osteoporosis y sarcopenia y es muy frecuente en adultos mayores. La presencia de ambas enfermedades aumenta el riesgo de caídas y fracturas. Por consiguiente, para su prevención se recomienda prestar especial atención a la ingesta de proteínas, vitamina D y calcio en la dieta, además de una adecuada rutina de ejercicio.  

 

¿Qué es la osteosarcopenia? 

La osteosarcopenia se caracteriza por la presencia de osteoporosis (pérdida de masa ósea) y sarcopenia (pérdida de masa y función muscular), enfermedades musculoesqueléticas más prevalentes en la población geriátrica(1). 

Los datos de prevalencia de la osteosarcopenia son muy variables, oscilan entre el 5-37%, siendo mayor en mujeres (25,5 – 82,6%) que en hombres (16,4 – 32%). En los últimos años ha crecido el interés por su prevención y tratamiento, ya que se asocia a un mayor riesgo de caídas, fracturas, dependencia y coste sanitario(1,ii). 

Causas de la osteosarcopenia

Una de las causas principales en la aparición de osteosarcopenia se debe a la disminución en la ingesta de proteínas, esenciales para la salud muscular. Esto ocurre como consecuencia de la preferencia en adultos mayores por comidas fáciles de masticar debido a problemas dentales, dificultad al tragar, disminución en la fuerza muscular al masticar y la pérdida del gusto(iii). Otra causa importante es la inactividad física, ocasionando una pérdida del tejido muscular y óseo(1) 

Además, existen otros factores que contribuyen a la pérdida de ambos tejidos como la baja ingesta de calcio, ácidos grasos omega-3, magnesio, fósforo, vitaminas D y K, imprescindibles para la salud ósea y muscular; el uso de fármacos específicos, la presencia de comorbilidades y la epigenética(1), entre otros.  

Nutrición 

La nutrición junto con el ejercicio físico constituye la estrategia fundamental para la prevención de la osteosarcopenia. Ambas contribuyen a la masa y fuerza muscular, además de la masa ósea. Por tanto, para la prevención de la osteosarcopenia en adultos mayores, hay que prestar especial atención a la ingesta de proteínas, vitamina D y calcio, así como al ejercicio físico(1) 

Proteínas 

Para el mantenimiento de la masa muscular, varios autores proponen una ingesta óptima de 1-1,2 g/kg peso/día. Si hay presencia de enfermedades agudas o crónicas en mayores, se recomienda una ingesta aún mayor, de 1,2-1,5 g/kg peso/día. Estas recomendaciones son mayores a las recomendaciones generales actuales (Ingesta Diaria Recomendada (RDA) 0,8 g/ kg peso/día) consideradas muy bajas para la conservación de la masa muscular y síntesis proteica en mayores1 

Así, se realizó una revisión sistemática y metaanálisis en la que el objetivo fue observar el impacto de una ingesta de proteínas por encima de la cantidad recomendada (RDA 0,8 g/kg peso/día) en la densidad mineral ósea (DMO) y contenido mineral óseo, marcadores de recambio óseo y riesgo de fractura ósea en adultos mayores de 65 años. Los resultados obtenidos sugirieron que, en adultos mayores, la ingesta proteica por encima de la RDA se asoció a mayor DMO (en cadera y cuello femoral) y un menor riesgo de fractura de cadera(iv) 

Asimismo, de la ingesta total de proteínas, se recomienda que al menos 20-25 g de esas proteínas deben ser de alto valor biológico(v), provenientes de alimentos animales como la carne, pescado, huevo o leche 

En el caso de que la dieta no sea suficiente, los alimentos enriquecidos en proteínas y la suplementación se consideran alternativas óptimas como aporte proteico en adultos mayores(1) 

Vitamina D  

La vitamina D desempeña un papel fundamental en el metabolismo óseo y el músculo esquelético. La deficiencia de esta vitamina, muy común en individuos mayores, se asocia a una menor absorción de calcio, reducción de fuerza muscular, atrofia muscular e incremento en el riesgo de caídas y fracturas(1,3). 

Para hombres y mujeres de 51 a 70 años se recomienda una RDA de vitamina D de 600 UI/día. En cambio, para hombres y mujeres mayores de 70 años la RDA es de 800 UI/día1. La vitamina D se puede encontrar en alimentos como la leche, pescados grasos como el atún, caballa, bonito, entre otros.  

Para ayudar a alcanzar la RDA, el consumo de alimentos enriquecidos, así como la suplementación son buenas estrategias(1). Diversos metaanálisis sugieren que la suplementación combinada de vitamina D y calcio es segura, y reduce el riesgo de fracturas en adultos mayores(vi) 

Calcio  

El calcio es el componente esencial de la matriz ósea, juega un papel importante en la homeostasis musculoesquelética e interviene en los procesos de contracción muscular (1,2) 

La RDA recomendada en hombres de 50-70 años es de 1000 mg/día y en mujeres de 51 a 70 años es de 1200 mg/día(1). La leche y derivados lácteos son una fuente óptima de calcio. 

En relación a la suplementación, ocurre igual que con la vitamina D, ejerce un papel protector. Además, se ha visto que la suplementación combinada de vitamina D y calcio podría suponer una disminución del 16% del riesgo de fractura de cadera(1) 

Ejercicio Físico  

En cuanto al ejercicio físico, tiene múltiples beneficios para la prevención de osteosarcopenia. Este hecho se debe a que contribuye a mejorar la masa muscular y ósea, aumentar la fuerza muscular y prevenir las caídas y fracturas en las personas mayores(vii). Para ello, se recomienda realizar ejercicio 3 días a la semana, mínimo 30 min combinando ejercicios de fuerza y resistencia progresivos.  

 

Así, cuando se habla de osteosarcopenia, la principal medida terapéutica es la prevención, por lo que se recomienda promover entre los adultos mayores, un estilo de vida que fomente la salud musculoesquelética, es decir, seguir una dieta con un aporte adecuado en proteínas, calcio y vitamina D, junto con ejercicio físico(5). 

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