Importancia del consumo de las proteínas en la menopausia

Resumen

 

La transición de la vida reproductiva a la post-reproductiva en las mujeres se conoce como menopausia y marca un hito importante en el ciclo de vida femenino1.

 

La menopausia está regida por la bajada del nivel de estrógenos y el desequilibrio del balance de producción de proteínas y su destrucción. Es por esto por lo que, las mujeres deben prestar especial atención al consumo de proteínas durante este periodo para evitar consecuencias negativas en etapas posteriores.

 

Introducción

 

La menopausia, definida como el cese permanente del ciclo menstrual1, está asociada con el descenso de estrógeno, lo que produce un aumento de la masa grasa visceral y una disminución de la densidad de la masa ósea, de la masa muscular y de la fuerza1.

 

Este descenso de la masa muscular puede derivar en sarcopenia, enfermedad relacionada con la limitación del rendimiento funcional y la discapacidad física3.

 

Esta pérdida muscular se debe principalmente a un desequilibrio entre la síntesis de proteínas musculares y su degradación, y al aumento de factores catabólicos como el estrés oxidativo y la inflamación debido al cambio en los niveles de hormonas. Por ello, las proteínas de la dieta tienen un papel esencial durante este proceso3.

 

Entre los diversos aspectos de la promoción de la salud y la adaptación del estilo de vida al período posmenopáusico, los hábitos nutricionales son fundamentales porque conciernen a todas las mujeres, pueden modificarse fácilmente e impactan tanto en la longevidad como en la calidad de vida4.

 

Se ha demostrado que el patrón de dieta mediterránea junto con otros hábitos saludables puede ayudar a la prevención primaria de enfermedades óseas, metabólicas y cardiovasculares durante el periodo postmenopáusico4.

 

Cambios durante la menopausia

 

El periodo de la menopausia puede dividirse en dos etapas: temprana y tardía; y puede durar hasta 10-15 años2.

 

La menopausia temprana está marcada por cambios en la duración del ciclo menstrual y se caracteriza por un aumento en el nivel de la hormona estimulante del folículo (FSH), una disminución en los niveles de AMH e inhibina B, mientras que el nivel de estrógeno permanece estable2.

 

La etapa tardía está marcada por oligomenorrea (periodos poco frecuentes) y puede durar de 1 a 3 años en promedio. Esta etapa está acompañada con un aumento de los ciclos anovulatorios e importantes fluctuaciones en los niveles hormonales, caracterizada por una disminución de estrógeno2.

 

Aparte de los cambios hormonales que se producen, también encontramos cambios en la composición muscular de las mujeres menopáusicas y postmenopáusicas. La grasa intramuscular aumenta debido a la disminución de la actividad de enzimas lipoproteicas que juegan un rol fundamental en la utilización de los triglicéridos del músculo, en el metabolismo de los lípidos y en su transporte3.

 

Además, existe un incremento en el estrés oxidativo marcado por un desequilibrio entre la producción de radicales libres y su destrucción, que puede dañar el ADN mitocondrial viéndose afectada la capacidad de producir energía a través de la cadena de electrones. Esto hace que las células sean más proclives a la apoptosis, o muerte celular programada, lo que finalmente provoca atrofia en las fibras musculares, derivando así en sarcopenia3.

 

 

Importancia de las proteínas en la dieta

 

La Dieta Mediterránea se ha asociado con mejores mediciones musculares en las mujeres posmenopáusicas, al actuar directamente sobre el estrés oxidativo, la inflamación y la resistencia a la insulina, tres factores considerados de riesgo para el catabolismo muscular. La presencia de antioxidantes como el betacaroteno, así como las vitaminas C y E, protegen de los efectos nocivos del estrés oxidativo, mientras que el magnesio mejora el metabolismo energético, el transporte transmembrana y la función del músculo esquelético4.

 

Las proteínas, uno de los tres macronutrientes principales de la dieta, constituyen los principales componentes estructurales de las células y todos los tejidos del organismo y son necesarias para el crecimiento, desarrollo y el mantenimiento de los músculos. Su función principal es reparan y reemplazan los tejidos musculares dañados, produciendo enzimas metabólicas y digestivas5.

 

Podemos encontrarlas en alimentos de origen tanto vegetal como animal, siendo las proteínas animales las de mayor calidad no solo por su composición de aminoácidos sino también por la digestibilidad que presentan6.

 

Cabe recordar que el consumo de proteína recomendado en una dieta saludable para las personas adultas sanas es de 0,83 g por cada kg de peso corporal7.

 

Proteínas y menopausia

 

Con el envejecimiento los requerimientos de proteínas en la dieta aumentan debido a que los músculos esqueléticos reducen su capacidad de activar la síntesis de proteínas en respuesta a estímulos anabólicos, posiblemente debido a la resistencia a la insulina4.

 

De hecho, en varios estudios observacionales se ha visto que una mayor ingesta de proteínas se asocia con una mayor masa magra en mujeres posmenopáusicas4.

 

Concretamente, en el estudio Women’s Health Initiative, una mayor ingesta de proteínas (1,2 g/kg de peso corporal) se asoció con un 32 % menos de riesgo de fragilidad y una mejor función física. La ingesta media de proteínas asociada con un mayor índice de masa muscular esquelética en mujeres posmenopáusicas fue de 1,6 g/kg de peso corporal4.

 

Dado que las mujeres tienen una masa muscular significativamente inferior a la de los hombres, pueden correr un mayor riesgo de desequilibrio proteico. Por lo tanto, una dieta equilibrada con una mayor ingesta de proteínas (sobre todo de proteínas animales) podría reducir la pérdida de masa muscular en las mujeres postmenopáusicas3.

 

Sabiendo entonces la importancia que tienen las proteínas a nivel general en el organismo y los cambios producidos en la menopausia, se establece que una adecuada ingesta de proteínas se vuelve esencial para el mantenimiento de la masa muscular y la prevención y/o retardo de la sarcopenia durante la menopausia y el periodo postmenopáusico3.

 

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Referencias
  1. Santoro N, Roeca C, Peters BA, Neal-Perry G. The Menopause Transition: Signs, Symptoms, and Management Options. J Clin Endocrinol Metab. 2021;106(1):1-15. doi:10.1210/clinem/dgaa764
  2. Dunneram, Y., Greenwood, D., & Cade, J. (2019). Diet, menopause and the risk of ovarian, endometrial and breast cancer. Proceedings of the Nutrition Society, 78(3), 438-448. doi:10.1017/S0029665118002884. Disponible en: https://www.cambridge.org/core/journals/proceedings-of-the-nutrition-society/article/diet-menopause-and-the-risk-of-ovarian-endometrial-and-breast-cancer/4AF83873A97A4EDC72D0E5E4DCAD4F7B
  3. M.L. Maltais, J. Desroches, I.J. Dionne. Changes in muscle mass and strength after menopause. Review Article. J Musculoskelet Neuronal Interact 2009; 9(4):186-197. Disponible en: https://www.ismni.org/jmni/pdf/38/02MALTAIS.pdf
  4. Silva, T.R.; Oppermann, K.; Reis, F.M.; Spritzer, P.M. Nutrition in Menopausal Women: A Narrative Review. Nutrients 2021, 13, 2149. https://doi.org/10.3390/nu13072149
  5. FAO/WHO Expert Meetings on Nutrition (JEMNU). Proteins. [Consultado 17 octubre 2023][online] Disponible en: https://www.fao.org/nutrition/requirements/proteinas/es/
  6. FAO. Macronutrientes: carbohidratos, grasas y proteínas. Capítulo 9. [Consultado 17 octubre 2023][online] Disponible en: https://www.fao.org/3/w0073s/w0073s0d.htm
  7. EFSA. Scientific Opinion on Dietary Reference Values for protein. EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition and Allergies (NDA). 5 February 2015. Disponible en: https://efsa.onlinelibrary.wiley.com/doi/epdf/10.2903/j.efsa.2012.2557
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