La importancia de la educación nutricional durante la niñez es esencial para evitar posteriores deficiencias o enfermedades en la edad adulta. El establecimiento de unas buenas bases nutricionales confirma la mejora en los hábitos saludables y su beneficio a largo plazo.
INTRODUCCIÓN
Los hábitos alimentarios, la elección de alimentos y la ingesta correcta de nutrientes en una persona debe establecerse desde que nace. De esta manera, evitaremos los posibles perjuicios ejercidos por la malnutrición.
Debemos promover programas de educación nutricional tanto en las familias como en las escuelas para asentar unas bases nutricionales que aportarán un beneficio indudable en el futuro de estos niños.
PRENATAL Y LACTANTES (0-2 AÑOS)
Los factores de riesgo asociados a malnutrición se remontan a las influencias maternas en el metabolismo de la descendencia que se producen durante el periodo gestacional1. Por ello, la nutrición debe cuidarse desde el principio.
Los Centros de Control y la Prevención de Enfermedades, la Academia Estadounidense de Pediatría y la OMS recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los 6 meses posteriores al nacimiento de un bebé3,, reduciendo la tasa de mortalidad causada por enfermedades infecciosas y el riesgo de enfermedades gastrointestinales y alérgicas3.
Aun así para algunas madres esto supone un reto2. Estos retos pueden ir desde el nivel sociocultural hasta cicatrización del pezón, congestión y evacuación insuficiente del seno, mastitis, absceso mamario y pezones aplanados3.
La fórmula infantil pretende ser un sustituto eficaz de la alimentación infantil. Se ha hecho todo lo posible para imitar el perfil nutricional de la leche materna humana para el crecimiento y desarrollo normal del bebé. La leche de vaca o la leche de soja se usan como base, con suplementación de hierro, nucleótidos y ácido araquidónico (AA) y ácido docosahexenoico (DHA). Los probióticos y los compuestos, producidos por ingeniería genética, se agregan o se consideran actualmente para agregarlos a la fórmula4.
Por lo tanto, se concluye que la leche materna es la mejor nutrición para el crecimiento y desarrollo infantil ya que proporciona anticuerpos a los recién nacidos (su primera fuente de inmunidad), pero actualmente existe la posibilidad de alimentarlos con fórmula infantil en el caso de no ser posible para la madre4.
PREESCOLARES (HASTA LOS 5 AÑOS)
La adecuada introducción de la alimentación complementaria a partir de los seis meses es un factor indiscutible para el mantenimiento del estado nutricional y de salud del niño. Hay una asociación entre la corta duración de la lactancia materna y la introducción temprana de alimentos complementarios con el desarrollo de la alimentación selectiva en la infancia5.
Durante los tres primeros años de vida, es alarmante el uso de productos procesados como alimentos con altas concentraciones de sodio y azúcar ya que cada vez existe más evidencia de la importancia de evitar estos alimentos para crear una alimentación saludable, crear hábitos alimentarios y, en consecuencia, prevenir enfermedades crónicas no transmisibles5.
Entre los años preescolar y escolar (5-6 años) son muy frecuentes las dificultades alimentarias por lo que se subraya la importancia de los hábitos alimentarios saludables en el hogar y un perfil receptivo de la madre en cuanto a la alimentación materna infantil5.
ESCOLARES (6-12 AÑOS)
Varios estudios, entre ellos el estudio Aladino, concluyen que el 45% de los escolares con edades comprendidas entre los 6 y los 9 años padecía sobrepeso u obesidad, por lo que es esencial establecer una serie de hábitos alimentarios saludables y actividad física en los niños6.
Además, el aumento de la prevalencia de la diabetes, la hipertensión y los trastornos alimentarios en los niños ha aumentado gravemente con un aumento de las tallas corporales poco saludables. Las dietas desequilibradas, frecuentes en los escolares, podrían ser un factor responsable de este aumento de la prevalencia7.
La escuela se convierte en un medio ideal para generar conciencia sobre la importancia que tienen dichos hábitos y lograr comportamientos saludables. La familia sigue siendo igual de importante, pero al pasar mucho tiempo en la escuela, los niños comienzan a recibir influencias de estos establecimientos. Además, al separar los cursos por edad, la escuela permite adaptar los programas al tipo de alumnado6.
ADOLESCENTES (12-18 AÑOS)
La adolescencia es una etapa crucial de la vida para el fortalecimiento de una conducta nutricional sana y la ratificación de posibles deficiencias nutricionales para el crecimiento porque los adolescentes son menos precavidos con su salud para prevenir enfermedades y factores de riesgo por lo que las bases de una buena alimentación tienen que estar muy bien establecidas7.
Hay estudios que confirman que, en la adolescencia, las tallas corporales se desplazan hacia dos extremos poco saludables7.
La adolescencia se considera un periodo vulnerable para la ingesta de una nutrición adecuada; esto se debe a que la adolescencia es una etapa transitoria de crecimiento de la infancia a la edad adulta y los adolescentes tienen malos patrones alimentarios7, por lo que debemos promover este tipo de educación nutricional temprana para evitar malos hábitos posteriores.
IMPACTO EN LA EDAD ADULTA
El periodo desde el nacimiento hasta los 2 años se considera el más crítico para la inducción de los trastornos fisiopatológicos que finalmente conducen a la niñez y luego a la obesidad en la vida posterior1
La introducción temprana de un comportamiento nutricional correcto puede reducir el riesgo de osteoporosis, riesgo de osteoporosis en la vejez y el aumento de peso antes del embarazo, además de garantizar un mejor estado de hierro y folato durante el embarazo7.
También, se debe controlar la ingesta de ácidos grasos trans, el colesterol, el sodio y el azúcar para prevenir las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión y los cánceres relacionados con la dieta7.
1 Mameli C, Mazzantini S, Zuccotti GV. Nutrition in the First 1000 Days: The Origin of Childhood Obesity. Int J Environ Res Public Health. 2016 Aug 23;13(9):838. doi: 10.3390/ijerph13090838. PMID: 27563917; PMCID: PMC5036671. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5036671/
2 Sayres S, Visentin L. Breastfeeding: uncovering barriers and offering solutions. Curr Opin Pediatr. 2018 Aug;30(4):591-596. doi: 10.1097/MOP.0000000000000647. PMID: 29782384. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6547125/
3 Shafaei FS, Mirghafourvand M, Havizari S. The effect of prenatal counseling on breastfeeding self-efficacy and frequency of breastfeeding problems in mothers with previous unsuccessful breastfeeding: a randomized controlled clinical trial. BMC Womens Health. 2020 May 5;20(1):94. doi: 10.1186/s12905-020-00947-1. PMID: 32370804; PMCID: PMC7201717. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7201717/
4 Camilia R. Martin, Pei-Ra Ling, and George L. Blackburn. Review of Infant Feeding: Key Features of Breast Milk and Infant Formula. Nutrients. 2016 May; 8(5): 279. Published online 2016 May 11. doi: 10.3390/nu8050279. PMCID: PMC4882692. PMID: 27187450. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4882692/
5 Maranhão HS, Aguiar RC, Lira DTJ, Sales MÚF, Nóbrega NÁDN. FEEDING DIFFICULTIES IN PRESCHOOL CHILDREN, PREVIOUS FEEDING PRACTICES, AND NUTRITIONAL STATUS. Rev Paul Pediatr. 2017 Oct 30;36(1):7. doi: 10.1590/1984-0462/;2018;36;1;00004. PMID: 29091129; PMCID: PMC5849369. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5849369/
6 Ávila García M, Huertas Delgado FJ, Tercedor Sánchez P. Programas de intervención para la promoción de hábitos alimentarios y actividad física en escolares españoles de Educación Primaria: revisión sistemática. Nutr Hosp. 2016 Nov 29;33(6):1438-1443. Spanish. doi: 10.20960/nh.807. PMID: 28000478. Disponible en: https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212-16112016000600029
7 Chung LMY, Fong SSM. Role of behavioural feedback in nutrition education for enhancing nutrition knowledge and improving nutritional behaviour among adolescents. Asia Pac J Clin Nutr. 2018;27(2):466-472. doi: 10.6133/apjcn.042017.03. PMID: 29384337. Disponible en: https://apjcn.nhri.org.tw/server/APJCN/27/2/466.pdf