Os proponemos una receta de chips de verduras, que cada día está triunfando más en las cocinas. Se pueden hacer de un montón de verduras diferentes: remolacha, zanahoria, calabacín, berenjena, patata, boniato, nabo, chirivía o calabaza y, también, de frutas: manzana, pera, fresa, plátano o piña. ¿Las has probado alguna vez? ¡Están buenísimas!

Lo cierto es que son súper fáciles de hacer y hay diferentes métodos. Se pueden preparar fritas, al horno o al microondas, con resultados muy crujientes.

Lo primero que debes hacer, independientemente de la técnica de cocción que escojas, es reducir la cantidad de agua de las verduras, cortándolas en rodajas o tiras muy finitas (no hace falta que sean todas iguales), con la ayuda de una mandolina, un pelador o, si tienes maña, con un cuchillo y disponerlas en un papel de cocina sin que se superpongan. Seguidamente, espolvorea un poco de sal por ambos lados y déjalas durante una media hora, lávalas bien y sécalas con papel de cocina.

Si decides freírlas:

Debes tener en cuenta que las rodajas deben sumergirse totalmente en aceite de oliva bien caliente. Para ello, te recomendamos que utilices un cazo pequeño (en lugar de una sartén), de modo que con menos cantidad de aceite obtendrás mejores resultados. También es importante que no pongas demasiadas unidades, para que el frito sea perfecto. Cuando estén listas, ponlas sobre papel de cocina, para retirar el exceso de aceite.

Si las haces al horno:

Pon, sobre la bandeja, papel vegetal y dispón las rodajitas una a una, sin sobreponerlas, para que el horneado sea uniforme, y píntalas con un pelín de aceite de oliva (también puedes usar un aceite en spray). Con el horno precalentado a 135ºC, introdúcelas durante unos 40 ó 50 minutos, dándoles la vuelta si fuese necesario. Verás que se arrugan un pelín, y esto es porque se han deshidratado totalmente.

Para hacerlas al microondas:

Haz la misma operación que en el horno, pero sobre el plato del microondas, y enciéndelo a máxima potencia entre 5 y 7 minutos, aproximadamente.

Es posible que cuando termine la cocción no estén todo lo crujientes que desearías, pero ten paciencia que nada más se enfríen estarán perfectas. Entonces puedes ponerles un pelín de sal.

Para guardarlas lo mejor es hacerlo en un tarro o una bolsa cerrada herméticamente, a temperatura ambiente y estarán en perfecto estado durante 4 o 5 días.

¡Sorpréndete con un aperitivo de verduras crujientes!

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