El estrés después de las vacaciones es bastante habitual. Echamos de menos los días de relajación en la playa y la montaña para adentrarnos otra vez en la rutina y ponernos al día con el trabajo y las labores de casa. Y es que la vuelta a la rutina puede provocar un poco de estrés. Hoy te traemos algunos consejos para que evites el estrés tras las vacaciones.

Organízate en el trabajo

El simple hecho de planificar tus tareas puede ayudarte mucho, así veras cuanto tiempo necesitas para realizar cada tarea o si puedes dedicarle más tiempo del que pensabas a otras labores. Elaborar una planificación semanal de tareas es muy útil, solo tienes que saber cuánto trabajo vas a tener que hacer durante la semana y organizártelo de forma que puedas acabar todo lo necesario sin agobios ni estrés.

Haz una planificación asequible, priorizando lo más importante y con una fecha límite cercana. Si intentas hacer más de lo que puedes asumir solo aumentarás tu estrés por no poder llegar a todo.

No olvides reservar un poco de tiempo cada día por si surgen imprevistos, este te dará margen en caso de contratiempos, y si no los tienes puedes aprovechar para adelantar trabajo del día siguiente.

Planifica tus comidas

Hacer una planificación de tus comidas puede ahorrarte tiempo en la cocina durante la semana. Lo primero que debes hacer es elaborar un menú y comprar con antelación los alimentos que vayas a necesitar durante la semana. Puedes elaborar las preparaciones más largas durante el fin de semana y, así, ahorrar tiempo durante la semana. Si tienes que llevarte la comida al trabajo, también puedes prepararte las fiambreras el fin de semana para tener más tiempo entre semana.

Recuerda que tus menús deben ser variados y equilibrados, por lo que tienes que incluir una ración de vegetales, una de farináceos y una de alimento proteico.

Incluye en tu lista de la compra snacks saludables como frutos secos, fruta deshidratada, yogur, queso batido, etc., además de fruta y otros vegetales, para tomar en la media mañana y la merienda.

Elabora un horario de actividades

Haz una lista con todas las cosas que tienes que hacer durante la semana y distribúyelas de forma que, aparte de dedicar un tiempo a tus ocupaciones, como hacer las labores de casa, tengas tiempo para ti, para quedar con amigos, hacer actividades que te gustan, pasear, relajarte, etc. Por ejemplo:

  • Lunes: Ir al gimnasio y cenar fuera con tu pareja.
  • Martes: Hacer yoga y quedar con amigos para tomar algo antes de cenar.
  • Miércoles: Ir a clases de inglés y ver una peli en el cine.
  • Jueves: Hacer la colada e ir al gimnasio.
  • Viernes: Planificar los menús de la semana siguiente y hacer la lista de la compra.
  • Sábado: Por la mañana limpieza e ir a la compra; por la tarde quedar con amigos/familia.
  • Domingo: Por la mañana hacer alguna actividad que te guste (dar un paseo por la playa, una excursión por la montaña, ir a un museo…); por la tarde preparar las comidas para llevar al trabajo durante la semana.

Planifícate tus actividades y horario aproximado en que las vas a realizar. Piensa que, aunque algunas cosas se mantienen a lo largo de diversas semanas, como las labores del hogar o, como en el ejemplo, las clases de inglés, otras actividades como las quedadas con amigos o ir al gimnasio pueden cambiar cada semana; por eso es una buena idea dedicar unos minutos al final de la semana para elaborar un pequeño horario, donde te organices la semana a tu antojo y que puedes ir actualizando según van surgiendo nuevos planes.

No te agobies si no lo cumples al dedillo, la idea de esto es que organices tu tiempo y te mantengas activo por tu bienestar.

Muchas veces, el orden es una buena forma de combatir el estrés.

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