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Alimentación complementaria para bebés

Cuando tienes un bebé, y especialmente si es el primero, una vez se superan los primeros 6 meses empiezan las dudas de la alimentación complementaria. Ya llega el momento de ofrecer los primeros alimentos, mientras se mantiene la lactancia materna, artificial o mixta. ¿Qué alimentos le doy? ¿Cómo se lo doy? ¿Cuánto le doy?

La primera vez en la alimentación complementaria se vive con mucha ilusión, pero también pueden aparecer nervios e incertidumbre sobre si lo haremos bien.  Ya sean sólidos o semisólidos, muchas son las preguntas que cruzan la mente de los padres primerizos. Y no es para menos, el primer bocado de nuestro pequeño es un gran paso en su vida y esta es la primera superación de una etapa.

 

¿Cuándo empezar con la alimentación complementaria?

La alimentación complementaria se considera un proceso por el cual se ofrecen al lactante alimentos distintos de la leche materna o de fórmula infantil como complemento y no como sustitución de esta. Se recomienda mantener la lactancia materna de forma exclusiva durante los 6 primeros meses de edad. A partir de ese momento, añadir de forma paulatina el resto de los alimentos manteniendo la lactancia hasta los dos años. Es adecuado esperar a que el lactante presente signos de que ya está listo para comenzar. Tu pediatra podrá asesorarte para que empecéis con la alimentación complementaria de forma adecuada.

Para poder ingerir alimentos diferentes a la leche, es conveniente que el organismo tenga la maduración necesaria. Se considera que un bebé está preparado cuando adquiere las destrezas psicomotoras que permiten manejar y tragar de forma segura los alimentos. No todos los niños lo van a adquirir al mismo tiempo, aunque en general estos cambios suelen ocurrir en torno al sexto mes. Cuando el bebé se mantiene sentado y es capaz de llevarse la comida por sí mismo a la boca, se considera que el bebé está preparado.

Se desaconseja demorar el inicio de la alimentación complementaria más allá de las 26 semanas de edad. Esto podría aumentar el riesgo de problemas nutricionales, como el déficit de hierro, aumento del riesgo de alergias e intolerancias alimentarias o peor aceptación de nuevas texturas y sabores.

Hay que tener en cuenta, que también existen riesgos de introducir los alimentos antes de tiempo. Como la sustitución de tomas de leche por otros alimentos menos nutritivos, la posibilidad de atragantamiento, el aumento de gastroenteritis agudas o de infecciones del tracto respiratorio superior.

¿Qué cantidad come el bebé?

El alimento principal sigue siendo la leche materna o leche en fórmula. La introducción a la alimentación complementaria es un proceso gradual. Inicialmente las porciones han de ser pequeñas y se aumentan progresivamente conforme crece el niño, mientras se mantiene la leche como ingrediente principal. En el caso de los niños con leche adaptada se recomienda ofrecerles unos 500 ml día de leche al día.

 

Debe tenerse en cuenta que la cantidad puede ser diferente en función de la densidad energética del alimento ofrecido. Es importante ir estructurando algunas rutinas para que el niño se adapte a los horarios de las comidas familiares, a medida que vaya creciendo.

¿Con qué alimentos empezamos en la alimentación complementaria?

La comida que damos a los más pequeños debe ser sana, nutritiva y segura.  El bebé decide la cantidad que come. En la alimentación complementaria el lema es estimular, no forzar. Es importante que el niño pueda regular por sí solo su apetito y olvidarnos de la teoría de dejar el plato limpio.

Alimentos que podemos introducir a partir de los 6 meses hasta los 12

  • Hortalizas: zanahoria, cebolla, judías verdes, calabacín, calabaza, puerro, tomate, etc. Por su contenido en nitratos hay que evitar las espinacas y las acelgas antes de los 12 meses de edad.
  • Cereales: arroz, pasta, papillas de cereales sin azúcar añadido, sémola de maíz, patata y legumbres cocidas (que también aportan proteínas).
  • Alimentos proteicos: este grupo de alimentos debe comerse en las cantidades adecuadas. Las proteínas son fundamentales para el buen funcionamiento del cuerpo, pero en la etapa infantil es importante no superar las raciones recomendadas: unos 20-30 g de carne de pavo, pollo, cerdo o ternera, 1 huevo o 30-40 g de pescado, para bebés de entre 6 y 12 meses de edad.
  • Frutas: pueden ofrecerse todas las frutas, ya sean en trocitos o en puré. La manzana siempre debe ofrecerse en láminas muy finas, y las uvas y otras frutas redondas y pequeñas deben cortase longitudinalmente para evitar el riesgo de atragantamiento.
  • Aceite de oliva

A partir de los 12 meses se puede introducir la leche entera, el yogur, y el queso tierno. Los alimentos que tengan riesgo de atragantamiento, como el caso de los frutos secos, manzana o zanahoria enteros y crudos no se deben introducir hasta los 3 años. Los alimentos superfluos como el azúcar, la miel, el cacao soluble y la bollería se pueden introducir también a partir de los 3 años, pero como más tarde mejor, de forma ocasional y en pequeñas cantidades.

El apetito de los lactantes es diferente en cada niño y circunstancia. La expectativa de una cantidad concreta de ingesta puede frustrar a las familias y hacer que el momento de la comida se convierta en una lucha en vez de en un disfrute.

Seguro que siguiendo estas recomendaciones se os hace mucho más fácil empezar con la alimentación complementaria. Seguir unas pauta es importante, pero recordar que cada niño es un mundo y hay que adaptarse al ritmo de los pequeños de la casa. Si tienes niños más mayores, puedes consultar el ABC de la alimentación infantil y errores que hay que evitar en la alimentación de los niños.

 

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