Seguro que has oído hablar mucho sobre la quinoa. De unos años atrás hasta la fecha se ha convertido en uno de los ingredientes más populares en multitud de recetas ya que se trata de un alimento muy versátil en la cocina, con el que se pueden hacer desde un montón de ideas sencillas a preparaciones más elaboradas, e incluso improvisar con lo que tengamos en casa.

¿Qué es la quinoa?

La quinoa es considerada un pseudocereal. Esto significa que a pesar de ser utilizada como un cereal en cuestiones gastronómicas y de que su composición nutricional puede considerarse similar a la de este otro grupo de alimentos, la quinoa proviene de una planta de hoja ancha, y no de un pasto como el trigo, el arroz o la avena, otros cereales más tradicionales en nuestra cultura gastronómica, la Dieta Mediterránea.

Así, la quinoa proviene de Latinoamérica, más concretamente, se originó en los alrededores del lago Titicaca, en Bolivia y Perú y constituía uno de los alimentos principales en la dieta de los pueblos indígenas de esta zona. Posteriormente, los cereales reemplazaron gran parte del uso de este pseudocereal tras la llegada de los españoles.

¿Cuáles son sus características nutricionales?

Como habíamos comentado, la quinoa se parece bastante a los cereales en cuanto a su nutriente principal y es que aporta una gran cantidad de hidratos de carbono complejos. Sin embargo, contiene una proporción mayor de proteínas de origen vegetal que éstos y una cantidad similar de grasas y grasas saturadas, cantidad muy reducida.

Por otro lado, destaca su contenido de fibra, que puede rondar entre 14 y 16g, aproximadamente, una cantidad superior a la de otros cereales. La mayor parte es fibra insoluble, el tipo de fibra que el cuerpo no es capaz de digerir y que, por tanto, ayuda a mejorar el movimiento intestinal, aunque también contiene fibra soluble, que ayuda al bienestar digestivo en general.

En cuanto a los micronutrientes cabe destacar que predominan los minerales como el potasio, que contribuye al funcionamiento normal de los músculos, el fósforo, que ayuda al funcionamiento de los huesos y dientes, el magnesio, que ayuda a disminuir el cansancio y la fatiga, el hierro, que contribuye al transporte de oxígeno en el cuerpo y el zinc, que ayuda a proteger del daño oxidativo. Respecto a las vitaminas destacan principalmente las del grupo B, como la tiamina o vitamina B1, que ayuda al funcionamiento del sistema nervioso, la vitamina B2 o riboflavina, que contribuye a mantener una piel y una visión normales, vitamina B3 o niacina, que contribuye a la función psicológica normal, la vitamina B6, que ayuda al metabolismo energético y el ácido fólico, que ayuda al funcionamiento del sistema inmunitario.

¿Y cómo la utilizo en la cocina?

Como habíamos dicho, es un ingrediente realmente adaptable a muchísimas recetas, tanto en frío como en caliente. También puedes encontrar harina, para preparar masas y otras recetas, tortitas, galletas y quinoa inflada, para tomarla por ejemplo en el desayuno.

Para cocinar la quinoa es importante lavarla previamente, enjuagándola varias veces con agua. Esto es debido a que contiene unas sustancias llamadas saponinas, que consumidas en exceso contienen una sustancia que produce daños en la mucosa digestiva, principalmente. Si algún día no lavas la quinoa previamente, no pasará nada, únicamente notarás un sabor un poco más amargo, debido a la naturaleza de las propias saponinas. Muchas plantas contienen estas sustancias debido a que su sabor amargo protege la planta de los pájaros y demás animales, de modo que son como un mecanismo de defensa para ellas.

Adéntrate en la cocina e improvisa alguna receta, fría o caliente, combinando la quinoa con verduras y taquitos de pechuga de pollo ElPozo BienStar.

Ahora que ya conoces mejor la quinoa, ¿a qué esperas para incluirla en tu dieta habitual?

Si te ha gustado, comparte, gracias: