diabetes gestacional

Cada 14 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Diabetes con el objetivo de que esta enfermedad tan extendida alrededor del mundo sea más conocida por todos y con la finalidad de que todo el mundo sea más consciente de las complicaciones que esta patología puede acarrear.

Una variante de esta patología muy desconocida entre la población es la diabetes gestacional. Se trata de un tipo de diabetes que únicamente se produce durante el embarazo. Para 2018 y 2019 el lema elegido para la campaña del día que conmemora la diabetes a nivel mundial es “La familia y la Diabetes”, por ello, hemos querido explicárosla más en detalle, qué sucede durante el embarazo y qué efectos conlleva. Pero, empecemos desde el principio.

¿Qué es la diabetes?

Se trata de una enfermedad crónica, caracterizada por mantener los niveles de glucosa (azúcar) muy elevados en la sangre de manera constante.

Esto puede producirse por una insuficiente fabricación de insulina o porque no funciona de una manera eficaz. La insulina es una hormona producida por el páncreas, cuya función principal es regular los niveles de glucosa en la sangre. Si ésta no funciona correctamente, la glucosa se mantiene en la sangre (y no puede entrar en las células para proporcionar energía), haciendo que se produzcan efectos perjudiciales a corto y largo plazo, por un fallo en el metabolismo de los hidratos de carbono.

Los hidratos de carbono son uno de los principales nutrientes que nuestro organismo necesita para su adecuado funcionamiento. Se trata de unas moléculas complejas formadas por la unión de moléculas más simples, que se denominan azúcares y, de éstas, la principal es la glucosa. Para poder aprovechar estos nutrientes, nuestro sistema digestivo los digiere, lo que significa que los separa en estas pequeñas moléculas para que se puedan absorber y pasar a la sangre. Este proceso comienza en la boca, con la saliva y continúa hasta llegar al duodeno, donde los azúcares se absorben.

Cuando no hay ningún problema en el metabolismo, es decir, cuando una persona está sana, al ingerir un alimento rico en hidratos de carbono como el arroz, la pasta, las patatas o una pieza de fruta, este nutrientes comienza a descomponerse y cuando llega a la sangre el páncreas detecta automáticamente que hay un aumento de la glucosa en la sangre, por lo que libera insulina para que esta glucosa pueda entrar en las células que forman los tejidos y se pueda aprovechar para obtener energía.

Una persona que padece de diabetes tiene alterada esta producción de insulina o el efecto de esta, por lo que, o bien no se fabrica suficiente insulina para aprovechar esta glucosa o bien el efecto de esta está alterado y no puede entrar en las células. Por ello, no se puede regular correctamente el nivel de glucosa en la sangre y se mantiene aumentado a lo largo del tiempo, provocando consecuencias en la salud del paciente.

Para una alimentación saludable para las personas con diabetes, el mejor método es el del plato. Es una forma fácil, práctica y efectiva de mantener una alimentación equilibrada que, a su vez, permite controlar los niveles de glucosa en sangre. Uno de los grandes beneficios de este método es que para diseñar el menú se toma como referencia un plato (de ahí su nombre) y permite realizar una gran cantidad de combinaciones. Te contamos en otro artículo cómo aplicar el método del plato.

¿Qué tipos de diabetes hay?

 Podemos distinguir entre varios tipos de diabetes, aunque las más frecuentes entre la población son la tipo 1 y la tipo 2.

La diabetes tipo 1

También se conoce como diabetes insulinodependiente. Se trata de una enfermedad crónica, de carácter hereditario, que se caracteriza porque no hay una producción suficiente de insulina por parte del páncreas. Esto quiere decir que el órgano encargado de regular los niveles de glucosa en sangre no fabrica suficiente hormona insulina o la fabrica en una cantidad menor a la necesaria. Es frecuente que este tipo de diabetes aparezca de forma repentina durante la infancia o la adolescencia. El tratamiento se basa en la inyección de insulina y en una dieta controlada en hidratos de carbono. Estas personas deben prestar especial atención a su dieta, por lo que es importante que reciban educación nutricional y sobre la dieta que necesitan a partir del momento en el que se detecta la diabetes.

La diabetes tipo 2

Se caracteriza por una resistencia a la insulina y es frecuente que aparezca en edades más avanzadas. Se trata de una pérdida de efectividad en el proceso que regula los niveles de azúcar en la sangre. Por lo tanto, el páncreas sí que fabrica insulina, pero el cuerpo no la utiliza correctamente. Generalmente, las personas que padecen este tipo de diabetes suelen tomar fármacos que les ayudan a mejorar este proceso, aunque es fundamental que se produzca un cambio en los hábitos de vida del paciente, ya que suele ser una de las principales causas de su aparición. Lo cierto es que cada vez más se ha visto que con un peso adecuado para la altura y la edad, una alimentación saludable y la práctica habitual de ejercicio físico, no serían necesarios los medicamentos para mantener controlada este tipo de diabetes.

¿Qué es la diabetes gestacional?

Este tipo de diabetes se caracteriza por afectar a las mujeres durante el periodo de embarazo. Es decir, aparece en aquellas mujeres que no tenían diabetes previamente, pero que durante la gestación tienen los niveles de azúcar en sangre más elevados de lo que se considera normal para un buen estado de salud. Suele afectar a un 10% de las mujeres embarazadas, aunque lo más frecuente es que después del parto se regularicen estos niveles y la diabetes desaparezca, es decir, es de tipo transitorio.

La diabetes gestacional puede aparecer a causa de los grandes cambios hormonales que se producen durante el embarazo y al aumento de las necesidades energéticas de la mujer. Durante la gestación, la fabricación de insulina aumenta, con el objetivo de aumentar las reservas de energía. En el momento en el que el cuerpo no produce suficiente insulina, aparece la diabetes gestacional.

Por lo general, la diabetes se suele detectar por la pauta de un análisis de sangre alrededor de la semana 24 de gestación, ya que se trata de una patología asintomática, es decir, que no produce ningún efecto por el que la mujer sea capaz de detectarla. Como la frecuencia de esta patología transitoria es bastante elevada, esta prueba se realiza de manera sistemática a todas las mujeres embarazadas y consiste en medir los niveles de glucosa en la sangre tras ingerir entre 50 y 75 gramos de glucosa disuelta en agua.

La diabetes gestacional: recomendaciones

Las mujeres que padezcan diabetes previamente (en este caso no se considerará diabetes gestacional) al embarazo deben cuidarse antes, durante y después del mismo. Su tratamiento debe ser adaptado a la nueva situación de la mujer, por lo que es importante un buen control de los niveles de glucosa en sangre en esta etapa.

Durante el embarazo, tanto las mujeres que padecían diabetes como a las que les ha aparecido de manera espontánea en el embarazo, deberán controlar su dieta, siguiendo las recomendaciones de su médico y preguntar e informarse en caso de tener dudas. En la medida de lo posible, es recomendable realizar actividad física de forma habitual, además de vigilar de cerca los niveles de azúcar en la sangre.

Tras el parto, en las mujeres que padecen diabetes gestacional, los niveles de glucosa suelen regularse, sin embargo, es necesario comprobarlo adecuadamente, incluso unas semanas después de haber dado a luz.

 

Ahora que ya sabes un poco más sobre la diabetes y la diabetes gestacional, cuídate y, sobre todo, ¡disfruta de tu embarazo!

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