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Otoño, la estación de los frutos secos

El otoño ha llamado ya a nuestras puertas y, con él, también los alimentos propios de esta estación: las legumbres, las especias, las semillas y los frutos secos, los alimentos por excelencia de esta época del año.

Todos estos alimentos cobran gran protagonismo en la Dieta Mediterránea y se recomienda consumirlos de forma habitual. Incluso, varias veces a la semana. En concreto, según la pirámide alimentaria de la Fundación Dieta Mediterránea, se aconseja tomar entre 1 y 2 raciones al día de frutos secos oleaginosos (alternando con las semillas y las aceitunas, que también son alimentos saludables).

Son frutos secos oleaginosos

Sí, has leído bien: frutos secos oleaginosos. ¿Que qué significa oleaginosos? Pues que tienen un contenido en grasas saludables nada despreciable. Conoce más sobre estas grasas en el artículo propiedades de los frutos secos. Por sus grasas saludables, los frutos secos son muy recomendables para nuestra salud, en su justa medida. Dentro de este grupo se engloban las nueces, las almendras, las avellanas, los anacardos, los cacahuetes, las pipas de girasol… Y, ¿es que hay frutos secos que no sean oleaginosos? Pues sí, por ejemplo, las castañas y las bellotas también son frutos secos, aunque su proporción de hidratos de carbono es mayor.

Los frutos secos no es fruta desecada

Lo que ocurre es que muchas veces englobamos en el grupo de los frutos secos alimentos que no tienen las mismas características nutricionales y podríamos caer en el error de pensar que estamos tomando un alimento con grasas saludables, cuando en realidad no comparte las mismas características. Efectivamente, solemos agrupar la fruta desecada (también llamada fruta seca o fruta deshidratada) en el mismo grupo y, al tratarse de fruta, las proporciones de nutrientes son muy distintas.

En el grupo de la fruta desecada encontramos, por ejemplo, los albaricoques o melocotones secos, también llamados orejones (por su forma, claro está), las ciruelas y uvas pasas o los dátiles, todos ellos conocidos en la cuenca del Mediterráneo. Durante el proceso de desecación o deshidratación se evapora el contenido en agua de estas frutas, por lo que la concentración de nutrientes aumenta considerablemente (respecto a la fruta fresca) y, también por este motivo, son alimentos muy energéticos.

Incorpora frutos secos en tu alimentación

Aprovecha que los frutos secos están en su mejor temporada y huye de snacks poco saludables y demasiado calóricos. Como las patatas de bolsa o los aperitivos salados. Apuesta por los alimentos de la Dieta Mediterránea como son los frutos secos, la fruta desecada o, incluso, las legumbres desecadas (¿quién no ha probado los garbanzos secos?). Y recuerda, los frutos secos tómalos al natural o tostados, así evitarás aportar calorías extra en tu día a día.

¿Qué frutos secos son tus favoritos?

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