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Descubre más sobre la fibra

Todos hemos oído hablar alguna vez sobre la fibra alimentaria, pero ¿qué es exactamente? La fibra alimentaria es una sustancia que encontramos en ciertos alimentos y que nuestro organismo es incapaz de digerir o absorber, de manera que llega intacta al colon. Y, ¿si no somos capaces de digerirla ni absorberla, por qué es tan importante?

Para comenzar es fundamental que sepas que la fibra se clasifica en dos tipos: la fibra insoluble, la más conocida, que actúa como una escoba en nuestro sistema digestivo favoreciendo el tránsito intestinal y, por otro lado, la fibra soluble que absorbe una gran cantidad de agua y forma un gel durante la digestión, beneficiando a la flora intestinal situada en el colon.

La fibra alimentaria tiene múltiples funciones en el organismo. Toma nota de las principales y más conocidas:

  • Regula el tránsito intestinal. Retiene agua, aumenta el volumen de las heces y ayuda en su expulsión estimulando la movilidad del intestino.
  • Produce sensación de saciedad. Esto es muy interesante cuando realizamos dietas para perder peso y, es posible, porque cuando entra en contacto con los líquidos del sistema digestivo, aumenta su volumen, disminuyendo el vaciado del estómago y aumentando la distensión abdominal.
  • Ayuda a controlar los niveles de glucosa en sangre. Este punto es especialmente interesante para las personas que tienen diabetes, ya que la fibra ralentiza la absorción de la glucosa.
  • Ayuda a controlar los niveles de colesterol sanguíneo, importante en personas que padecen de colesterol elevado.
  • Tiene un efecto prebiótico. Actúa como alimento para la flora microbiana de nuestro cuerpo aumentando su biomasa y manteniéndola en un estado óptimo.
  • Disminuye el crecimiento de células tumorales y aumenta el crecimiento de células sanas, reduciendo el riesgo de desarrollar cáncer de colon.

La fibra alimentaria se encuentra en cantidades significativas en las verduras y las hortalizas, en todo tipo de frutas, en legumbres y en cereales integrales.

Se recomienda, en adultos, un consumo de entre 20 y 35 gramos diarios de fibra, que se pueden alcanzar consumiendo:

Diariamente:

  • Tres piezas de fruta.
  • Dos platos de verdura.
  • Consumiendo los cereales como la pasta, el arroz, el pan o el cuscús. Será mejor escoger cereales integrales y no refinados (al menos la mitad de los que se toman a lo largo del día).

Semanalmente:

  • Cuatro raciones de legumbres.

Como puedes ver, la fibra alimentaria tiene efectos muy beneficiosos para la salud que van más allá de la regulación del tránsito intestinal.

Adopta unos hábitos saludables y asegura un aporte de fibra suficiente en tu dieta, ¡tu cuerpo lo agradecerá!

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