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Descubre más sobre los germinados

Los germinados son los embriones a partir de los que nacerá una futura planta. Son alimentos realmente muy antiguos. Desde hace más de dos mil años antes de Cristo, que ya se consumía este tipo de alimentos en algunas regiones del mundo.

A nivel nutricional resultan interesantes, debido a que son alimentos vivos cuando los consumimos. Aportan nutrientes muy distintos, además de antioxidantes y otros componentes que son beneficiosos para mantener un buen estado de salud.

 

Tipos de germinados

Cuando la semilla de una planta encuentra las condiciones de luz, temperatura y humedad adecuadas, comienza la germinación. En alimentación se utilizan los germinados de plantas comestibles. Los más populares son los de legumbres, aunque también los de cereales y semillas.

Del primer tipo podemos encontrar los de soja, lentejas, garbanzos… ¿Quién no recuerda haber hecho un germinado de lentejas en la clase de biología del colegio? ¡Qué ilusión cuando las lentejas comenzaban a formar una plantita!

También los de cereales los más comunes son los de alfalfa, trigo, cebada, arroz… Y también encontramos otros como los de sésamo, de mostaza o de calabaza.

Propiedades nutricionales

Debemos pensar que el germinado es el proceso en el que una nueva planta nace a partir de una semilla. En este sentido, la semilla contiene nutrientes y componentes que harán que la nueva planta crezca. Por este motivo el contenido nutricional es magnífico.

Contienen hidratos de carbono, grasas y proteínas.

Estos nutrientes son los que proporcionarán energía a la semilla, para hacer frente al proceso de desarrollo. Por acción de las enzimas, se descompondrán para poder ser utilizados por la planta.

Los hidratos de carbono, en forma de almidón, se transformarán en azúcares. Las grasas se convertirán a ácidos grasos y las proteínas se irán desnaturalizando (descomponiéndose) hasta llegar a aminoácidos. Todos estos nutrientes “digeridos” por las enzimas que contiene la semilla, le darán energía a la planta para crecer.

Todo ello, hace que los germinados sean alimentos fáciles de digerir.

Poseen vitaminas y minerales

Los germinados contienen los mismos nutrientes, principalmente, que las plantas ya desarrolladas. A nivel de vitaminas las más interesantes son las del grupo B, como la tiamina (B1), la riboflavina (B2) o la B6. También el contenido de vitamina C es importante, así como de vitamina E. Estas dos últimas son vitaminas antioxidantes, por lo que le confieren esta propiedad a los germinados.

En cuanto a los minerales, los más relevantes son el calcio, el potasio, el magnesio o el hierro.

  • Otros componentes

A parte de estos nutrientes, también están presentes otras sustancias que también son beneficiosas para la salud a nivel antioxidante.

Los germinados contienen fitoquímicos. En los últimos años se ha descubierto que estas sustancias tienen implicaciones en diversos procesos del organismo. Actualmente se encuentra en estudio su función, no obstante, se sabe que tienen implicación en la eliminación de toxinas, a nivel cardiovascular y también como antioxidante.

Cómo hacer germinados en casa

Como decíamos antes, preparar germinados era una de las actividades educativas de ciencias por excelencia. Así que si quieres prepararlos en casa es súper sencillo. Pero repasemos un poco los materiales necesarios y la técnica a seguir para conseguir unos germinados deliciosos.

Puedes prepararlos con una germinadora o bien preparar una germinadora casera, con la que también obtendrás un buen resultado.

  1. Escoge un tarro de cristal con la boca ancha, para que sea fácil manipular los germinados. Lávalo e introduce una cucharada de semillas. Piensa que estas agrandan su volumen.
  2. Añade, ahora, al menos tres veces más de agua que de semillas. Déjalas en remojo toda la noche.
  3. Por la mañana, elimina las semillas que estén flotando. Éstas no germinarán.
  4. Cubre ahora el recipiente con una malla tipo mosquitera, que tenga los agujeros más finitos que las semillas, para que no se caigan. Utiliza unas gomas elásticas para sujetar la malla en la boca del recipiente. Ahora vierte el agua que remojaba las semillas.
  5. Deja el tarro escurriendo, boca abajo, en un lugar con buena ventilación y una temperatura de, aproximadamente, 20 ºC que se mantenga constante. Tenlo resguardado de la luz, al menos hasta que las semillas empiecen a germinar.
  6. Por la noche ponlos de nuevo en agua y escúrrelos a la mañana siguiente en el mismo sitio.
  7. Ten paciencia y espera unos días a que germinen las semillas.

Lo que debes tener en cuenta es que tendrás que extremar las condiciones de higiene, para evitar que se desarrollen bacterias que puedan transmitir intoxicaciones alimentarias.

¡Sigue estos pasos!

  1. Elige semillas de buena calidad. Mejor si no tienen más de un año de antigüedad.
  2. Lávalas a conciencia con agua potable.
  3. Desinféctalas superficialmente con el agua oxigenada de 10 volúmenes, previamente caliente a 60 ºC. Enjuágalas muy bien.
  4. Esteriliza los frascos que vas a usar como recipiente. Sumérgelos en agua hirviendo durante unos 10 minutos.

Si no sabes cómo incorporar los germinados a tu alimentación puedes optar por múltiples opciones. Atrévete a probarlos en ensaladas, cremas o en recetas como estos crepes de hummus de calabaza y pechuga de pavo ElPozo BienStar.

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