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Descubre lo mejor de la piña

La piña es una fruta originaria de América del Sur que se cultiva en climas tropicales. Se debe recolectar en su punto, ya que una vez recogida no continúa la maduración y comienza a deteriorarse. Actualmente, está disponible todo el año.

Para elegir un buen ejemplar → Adquiere una piña sin golpes ni moho, con las hojas verdes. Las hojas que recubren la cáscara -las brácteas- deben ser de color marrón-anaranjado, si son verdes es que la piña no ha madurado suficientemente. El fruto no debe ceder a una ligera presión, ha de ser firme y aromático.

La conservación → A temperatura ambiente se conserva en óptimas condiciones. Eso sí, una vez abierto el fruto, es conveniente cubrir la pulpa con film y guardar la pieza en la nevera. También puedes pelar la piña completamente, cortarla en trozos y ponerla en un recipiente con tapa. Si tienes cajón de verduras a 8-10ºC guárdala allí, si no, en la estantería superior de tu frigorífico.

Aprovéchalo todo → La porción comestible media es de 57g por cada 100g de fruta. De una pieza estándar de 2Kg, la pulpa pesa unos 1,140Kg. La cáscara se puede lavar bien, poner en una cazuela con 1L de agua y hervir 30 minutos. También puedes incluir el tronco interior, que es un poco duro para comer. A continuación, se cuela el líquido, se deja enfriar y se conserva en la nevera. ¡Un jugo de piña casero!

Calorías y nutrientes → La pulpa de la piña fresca tiene un porcentaje altísimo de agua, un 86%. Por eso, es una de las frutas menos calóricas, sólo 50Kcal/100 g. Cada 100g aportan 0,5g de proteínas, 0,1g de grasas y 13,1g de hidratos de carbono, de los que 9,8g son azúcares.

Las vitaminas y minerales → Rica en vitamina C, yodo, potasio y magnesio.

La fibra → Contribuye a la saciedad, a la motilidad intestinal y a la buena salud de la microbiota intestinal (las bacterias beneficiosas que viven en el colon). La piña es una excelente fuente, con 1,2g de fibra por cada 100g de fruta.

El gusto ácido → El ácido cítrico y el ácido málico presentes de forma natural en la piña son los responsables de su ligera acidez. Si una piña está bien madura, el equilibrio entre dulce y ácido la hará muy refrescante. También contiene ácido oxálico, por lo que las personas con tendencia a formar cálculos de oxalato no deben abusar de la piña.

La bromelina o bromelaína → Se trata de una enzima (en un 95% compuesta por aminoácidos) presente en todo el fruto, que ayuda a descomponer otras proteínas. Por eso, la piña puede ayudar a la digestión de alimentos ricos en proteína o su jugo se usa para marinar y ablandar carnes. Se ha observado, además, que la bromelina actúa como antiinflamatorio, antitrombótico (reduce la actividad de las plaquetas que son las causantes de los coágulos), fibrinolítico (deshace las redes de fibrina que también se producen en la coagulación y pueden producir trombos) y parece que podría tener actividad anticancerígena. Se deben hacer más estudios porque aún no se entienden bien todos los mecanismos de acción de esta sustancia.

En la mesa → Una rodaja de piña natural como postre proporciona muy pocas calorías y te ayudará a la digestión. Usa también la piña para preparar batidos, ensaladas dulces o saladas, sobre una pizza o como guarnición de carnes. Prueba a poner unas láminas de piña en tu bocadillo de pavo o prueba a hacer unas brochetas con dados de piña y jamón cocido,  ¡verás qué gustosas!

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