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Conoce la chirimoya

¿Qué es la chirimoya

La chirimoya es una fruta tropical de pulpa refrescante y muy aromática, con sabor dulce ligeramente ácido. Procede de un árbol que le da nombre, el chirimoyo.

El chirimoyo es un árbol de porte pequeño que alcanza hasta unos 8 metros de altura, con un corto tronco y una copa amplia más o menos redondeada. Sus flores aparecen solitarias o agrupadas en número de 2 o 3. El fruto, la chirimoya, es de color verde, de pulpa blanquecina con numerosas semillas de color negro y su peso oscila entre los 200 y 800 gramos.

Es originaria de Sudamérica, sobre todo de Perú, Ecuador y Chile, pero su cultivo se ha extendido a todos los continentes. También se cultiva en Europa, principalmente en la costa de Granada, en los municipios de Almuñécar, Jete, Otivar y Salobreña. Debido al reducido número de variedades y a que la producción se concentra sólo en determinadas fechas, la expansión de la chirimoya está limitada.

Aunque se trata de una fruta tropical, solo podremos encontrarla con la llegada del otoño hasta comienzos de la primavera. No tolera las heladas, pues éstas producen daños en las hojas y en los frutos. Si las temperaturas son inferiores a -13ºC producen manchas negras en la piel y en la pulpa, y si son superiores a 30ºC, pueden ocasionar quemaduras en las hojas y en los frutos, influyendo negativamente en la pulpa de éstos.

¿Qué beneficios aporta la chirimoya?

Su componente mayoritario es el agua. Además, es baja en grasas y destaca su aporte de hidratos de carbono, por lo que su valor calórico es elevado. Contiene fibra y minerales como calcio, magnesio y potasio.

Tiene un gran valor vitamínico que hace que sea una fruta antioxidante; principalmente aporta vitamina A, vitaminas del grupo B y, también, vitamina C.

¿Cómo se prepara?

Para elegir la mejor chirimoya, comprueba que no esté dura al tacto, sino más bien blanda. Procura prestar atención al color de su piel, si tiene manchas oscuras o negras evita comerla. En caso de que la hayas cortado y quieras conservarla un poco más de tiempo, para evitar que la pulpa se oscurezca colócale unas gotas de zumo de limón.

Para consumirla deberás quitarle todas las semillas y desprender la pulpa de su piel con la ayuda de una cuchara. La puedes comer sola o mezclada con yogur o también añadirla a macedonias y sorbetes o, incluso, elaborar mermeladas, batidos o helados.

¿Te atreves a probarla?

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