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Caducidad y consumo preferente, ¿es lo mismo?

La caducidad indica cuánto tiempo un alimento es seguro y no supone un riesgo para la salud. El consumo preferente reseña cuánto tiempo el alimento conserva sus características tal y como se fabricó y, si se conserva según las recomendaciones, se puede consumir más allá de la fecha. Así que existen diferencias significativas entre la fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente.

 

Características que determinan si un producto caduca o sólo pierde propiedades:

– La cantidad de agua. Los quesos frescos o tiernos, tienen un contenido de agua mucho más elevado que los quesos curados. Por este motivo, además de tener un modo de conservación diferente, los quesos tiernos son más perecederos que los quesos curados.

– La leche contiene un 90 % de agua y las lentejas secas un 14 %. La mayoría de los microorganismos necesitan agua para multiplicarse, por lo tanto, entre estos dos alimentos, su elección para vivir será sin dudarlo la leche.

La composición de nutrientes energéticos (azúcares, proteínas y grasas). Los alimentos con un alto porcentaje de grasas o azúcares son menos perecederos que los alimentos con muchas proteínas. Ejemplos de ello son el aceite o el azúcar, por eso necesitan condiciones de conservación menos específicas.

Tipo de procesado. La industria alimentaria ha desarrollado técnicas para alargar la vida de muchos alimentos. Por ejemplo, la leche se somete a pasteurización o uperización, que son calentamientos que eliminan la posible presencia de microorganismos; las galletas se hornean, dando lugar a productos secos; el jamón serrano se sala y se seca…

Aditivos añadidos. Los microorganismos patógenos pueden instalarse en un alimento y reproducirse en poco tiempo. Los conservantes evitan que esto ocurra.

Tipo de envasado: en lata, en atmósfera protectora…

 

En función de estas propiedades, el fabricante determina:

– El modo de conservación. Se debe indicar la temperatura (en nevera, congelador o despensa) y la tolerancia a la humedad. “Conservar en lugar seco”, podemos leer en los envases de frutos secos o arroz, por ejemplo.

– Si es perecedero aun siguiendo a pies juntillas los consejos de conservación. En este caso, el elaborador debe indicar en el etiquetado “Caduca en…” con la fecha o una referencia de dónde se encuentra impresa. No se debe consumir el alimento después de esta fecha por el riesgo de toxiinfección. Es el caso de los huevos o los pescados, entre otros.

– Cuánto tiempo se mantiene el color, el sabor, el aroma, la textura… del producto. En el caso de que el paso del tiempo sólo afecte a estas características y no a su seguridad se puede leer en la etiqueta “Consumir preferentemente antes de…” o “Consumir preferentemente antes del fin de…”

 

Puede ocurrir que un producto no sea perecedero en su envase original cerrado herméticamente y, sin embargo, una vez abierto pueda caducar. En este caso, se debe añadir la leyenda “Una vez abierto, consumir antes de…” No hay problema, por tanto, en consumir alimentos con la fecha de consumo preferente pasada si hemos sido rigurosos en el modo de conservación y, por supuesto, siempre que veamos que el producto se encuentra en buen estado.

Ejemplo de ello son los productos de la gama ElPozo BienStar. Se trata de productos frescos que deben conservarse en refrigeración, a temperaturas entre 0ºC y 5ºC, indican la fecha de consumo preferente y una vez abiertos se deben consumir en 2 ó 3 días.

 

Si seguimos estos criterios, ahorraremos en dinero y desperdicio de alimentos.

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