Cuando hablamos de enfermedades cardiovasculares se suele centrar el foco de atención en los niveles de colesterol, pero lo cierto es que los triglicéridos también juegan un papel muy importante en este sentido. Son un factor modificable, es decir que, tomando una serie de medidas podemos modificar sus niveles y en muchos casos, se pueden prevenir enfermedades del corazón y de los vasos sanguíneos.

Los triglicéridos son un tipo de lípido, es decir, un tipo de grasa que se encuentra comúnmente en nuestro torrente circulatorio.

Cuando a través de la alimentación consumimos un exceso de calorías (es decir, de energía), el cuerpo la envía al hígado con el fin de fabricar triglicéridos. De estos triglicéridos unos pocos pasarán a la sangre y el resto serán reservados en forma de grasa, en lo que se llama tejido adiposo. Los triglicéridos tienen funciones muy importantes en nuestro organismo:

  • Aporte de energía: son el depósito de energía que nuestro cuerpo almacena para ocasiones en las que pudiese haber carencia de alimentos.
  • Protección y aislamientos: actúan como una almohada que protege a los diversos órganos del cuerpo y como capa aislante, frente al frío y el calor.
  • Transporte: ayudan a distribuir las vitaminas A, D, E y K por todo el cuerpo a través de los vasos sanguíneos.

Por todos estos papeles en el organismo los triglicéridos son necesarios para que el cuerpo funcione adecuadamente, lo perjudicial es que haya un exceso de estos, por lo que la clave está en mantener los niveles adecuados.

Para detectar los niveles de colesterol es necesario realizar un análisis de sangre. Si el resultado se encuentra por debajo de 150mg/dl se considera que son niveles normales. Cuando los resultados reflejan una cantidad superior a 200mg/dl, se considera que hay un exceso de triglicéridos en la sangre, lo que se conoce como hipertrigliceridemia, un factor de riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares.

Hay factores, como la genética o la edad, o enfermedades como la diabetes o el hipotiroidismo, así como medicamentos como la píldora anticonceptiva, que hacen que el cuerpo produzca más cantidad de triglicéridos. Pero, por otro lado, el estilo de vida y la dieta son factores clave para mantener unos niveles de triglicéridos dentro de la normalidad.

Dieta y estilo de vida

Para mantener los niveles de triglicéridos en los rangos de normalidad, te recomendamos que sigas estos consejos:

Limita la cantidad de grasa saturada

Se trata de ingerir la cantidad de grasa adecuada y que solo un pequeño porcentaje provenga de grasas saturadas. Por ello, evita el consumo habitual de platos preparados, mantequilla, carnes muy grasas y ciertos aceites vegetales como el de palma o el de coco. Elige aceite de oliva para aliñar y cocinar, escoge carnes magras y bajas en grasas y elabora tus recetas con cocciones ligeras como el vapor, el wok, el horno o el hervido.

Reduce el consumo de azúcares

Evita la repostería y la bollería industrial, las bebidas azucaradas y reduce el consumo de salsas. Leer las etiquetas de los alimentos es una buena forma de saber cuánto azúcar consumimos diariamente.

Consume una dieta rica en fibra

Toma a diario frutas y verduras, escoge cereales integrales y frutos secos. Recuerda incluir entre 2 y 4 veces a la semana legumbres en tu dieta.

Evita las bebidas alcohólicas

Aumentan la producción de triglicéridos por parte del hígado y lo dañan.

Practica ejercicio físico

Caminar cada día 30 minutos, como mínimo, es una manera de mantenerse activo. Además, es recomendable hacer 3 horas de ejercicio moderado semanalmente.

No fumar

Fumar hace que se movilicen las grasas del organismo, por lo que aumentan la cantidad de triglicéridos en sangre. Dejarlo también ayudará a disminuir el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular.

¡Los triglicéridos son un reflejo de la dieta y el estilo de vida, cuídate y mantelos a ralla!

Si te ha gustado, comparte, gracias: