La oferta de disciplinas y modalidades deportivas hoy en día es muy amplia. Tanto, que no practicar deporte es casi imposible. Es difícil escoger uno, pero cuando encuentras el que te gusta, ¡lo difícil es parar! Te presentamos un método muy conocido, el pilates, y unos ejercicios para que puedas ponerlo en práctica diariamente en casa o al finalizar tus rutinas del gimnasio. ¡Notarás resultados enseguida!

Primero un poco de historia…

Este sistema de entrenamiento fue creado por Joseph Hubertus Pilates, que, durante su trabajo como enfermero en un campo de concentración alemán en Inglaterra, empezó a poner a prueba su método. Él estaba convencido, y no le faltó razón, que el ejercicio podía mejorar el estado de salud, por eso ideó un sistema de entrenamiento que además estaba adaptado a todo tipo de niveles (personas fuertes, personas débiles…).

El pilates se basa en el control mental, el equilibrio, y el trabajo de los músculos internos que dan estabilidad y equilibrio al cuerpo manteniendo la columna erguida, todo ello acompañado de una respiración acompasada y consciente que induce a la relajación.

Los beneficios que conlleva practicar este método de ejercicio son muchos: tonifica los músculos, aumenta la flexibilidad y agilidad, mejora la coordinación, ayuda a reducir el estrés y fortalece el abdomen.

Precisamente, en el abdomen y los músculos adyacentes se encuentra lo que en pilates es conocido como el centro de control. Mantener esta zona fortalecida es la clave de este sistema de entrenamiento. Todos los movimientos que se realizan en los ejercicios durante la práctica de pilates se inician desde esta zona. De ahí que se denomine centro de control o centro de energía.

La mejor manera de saber qué es el pilates y que notes qué beneficios tiene para tu cuerpo es que lo pongas en práctica. Por eso, te presentamos 3 ejercicios para que los realices diariamente en tu casa. ¡Vamos a verlos!

The shoulder Bridge:

Túmbate boca arriba sobre una colchoneta, flexiona las piernas y apoya los pies en el suelo. Inhala y, al exhalar, levanta la pelvis para formar un puente. Con la cabeza apoyada sobre la colchoneta, tus puntos de apoyo deben ser los hombros y los pies. Si puedes, mete las manos por debajo de tus caderas. Aguanta esta posición durante 5 respiraciones lentas. Si te resulta fácil, eleva una de las piernas hacia el techo, y con la pierna estirada, baja la cadera hasta casi tocar el suelo y vuelve a subirla. Hazlo 5 veces por pierna. ¡Recuerda respirar de manera pausada y mantener el centro de control contraído!

Rolling:

Siéntate sobre la colchoneta, y acerca tus rodillas al pecho. Abrázalas y acerca tu cabeza a ellas. Debes conseguir una postura como de bolita, con la espalda redondeada. Déjate caer suavemente hacia atrás, manteniendo la postura: debes rodar por toda tu espalda. Con el mismo impulso, cuando llegues abajo, vuelve a impulsarte para volver al punto de partida. Repite este movimiento 10 veces. Y, sobre todo, no te olvides de apretar bien el centro de control; te será mucho más fácil rodar.

Plank:

¡Una manera genial de trabajar el core!

Estírate boca abajo en la esterilla. Apoya completamente los antebrazos en el suelo y estira las piernas ligeramente separadas entre ellas.

Eleva tu cuerpo: tus puntos de apoyo son los antebrazos y las puntas de los pies. Los hombros deben estar en línea con tus codos.

Mantén la espalda recta, no levantes el culo y contrae bien el abdomen. Permanece en esta postura durante un tiempo: 15 segundos para principiantes, 30 segundos para intermedio y 60 segundos para avanzados. Repítelo de 3 a 5 veces, ¡y refuerza tu centro de control!

Practicando a diario algunos ejercicios de pilates, notarás sus beneficios de manera muy rápida, así que ya sabes… ¡a por una colchoneta y a respirar!

Si te ha gustado, comparte, gracias: