Las nueces, avellanas, almendras, cacahuetes, pistachos o piñones son semillas típicas del otoño, temporada en la que se encuentran más sabrosos. Son alimentos a los que se les atribuye una fama poco merecida porque, a pesar de su elevado valor calórico, tienen propiedades beneficiosas para la salud.

Se ha observado que ayudan a mantener el peso corporal, al contrario de lo que suele pensarse (que es que hacen engordar). Esto es debido a que el hecho de comer frutos secos sustituye la ingesta de otros alimentos más calóricos y con menos nutrientes, con lo que se contribuye a reducir la cantidad de “calorías vacías” (cuando un alimento aporta muchas calorías, pero pocos nutrientes, o nutrientes de mala calidad).

Por otro lado, a pesar de tener una proporción sustancial de grasas (50-60%), se trata de grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas. Este tipo de grasas, al sustituirse por las grasas saturadas, contribuyen a mantener los niveles normales de colesterol en sangre, lo que es beneficioso para evitar las enfermedades cardiovasculares. Además, son ricos en ácidos grasos esenciales, aquellos que el organismo no puede fabricar y se deben incorporar a través de los alimentos. También aportan una proporción notable de proteínas y fibra.

Los frutos secos contienen vitaminas y minerales que ayudan a que el organismo funcione correctamente. Las vitaminas que se encuentran en mayor cantidad son: la tiamina o vitamina B1 y la niacina o vitamina B3, que contribuyen al funcionamiento del metabolismo, del corazón y del sistema nervioso, así como a la correcta función psicológica, y la niacina, también, al mantenimiento de la piel y a reducir el cansancio y la fatiga; el ácido fólico, que contribuye a la función psicológica normal, al adecuado funcionamiento del sistema inmunitario y a disminuir el cansancio y la fatiga y, principalmente, la vitamina E, que protege a las células del estrés oxidativo (actúa como antioxidante).

Se recomienda tomar una cantidad entre 1 y 7 raciones (25g) a la semana de frutos secos y conviene tomarlos al natural o tostados (mejor que fritos). Lo ideal es añadirlo como ingrediente a otras preparaciones o recetas. Por ejemplo, con el yogur, en la ensalada o, incluso, en guisos de pescado o carnes. Una idea es hacer un aperitivo de rollitos de pan de molde de jamón cocido bajo en grasa BienStar y queso, incorporándoles unas nueces.

¡Disfruta de las propiedades de los frutos secos, añadiéndolos a tus recetas!mentación Saludable, Dieta

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