alimentos de temporada

En la sociedad actual podemos comer de todo en cualquier momento y en cualquier lugar, pero ¿te has preguntado si es una tendencia normal o incluso correcta?

Si echamos un vistazo al calendario nos damos cuenta de que existen determinados alimentos que podemos encontrar prácticamente a lo largo de todo el año en los supermercados y grandes superficies, pero lo cierto, es que disponen de un periodo de temporada para su recolección.

¿Y qué significa que un alimento sea de temporada?

Básicamente, se refiere al periodo de tiempo durante el cual el alimento se encuentra en su momento óptimo para el consumo.

Descubrir los beneficios que aporta el consumo de alimentos de temporada en nuestra dieta puede ser útil para tomar conciencia de que comemos y porque lo comemos ¿Quieres conocerlos?

  1. Conservan y mantienen sus propiedades nutricionales en mejor estado. Se mantiene su aporte de vitaminas, minerales y otros nutrientes esenciales. Así mismo, también conservan sus cualidades organolépticas, es decir: textura, aroma, apariencia y un sabor más intenso.
  2. Pueden llegar a ser alimentos más saludables, debido a que han crecido de forma natural en los árboles o en el suelo sin necesidad de usar productos que favorezcan su rápido desarrollo, ya que han sido recolectados en su momento justo de maduración.
  3. Podrás contar con precios más económicos al haber crecido estos alimentos de forma natural, y no requerir de tantos tratamientos ni procedimientos artificiales que, al fin y al cabo, aumentan el precio neto del producto y disminuyen por tanto su valor real.
  4. Favorecerás la diversidad de los cultivos, el mantenimiento de una agricultura tradicional y local, así como la conservación de los ecosistemas vitales.
  5. Además, al requerir generalmente de menos tratamientos químicos (pesticidas, herbicidas, fertilizantes…) se reduce la huella de emisiones de CO2.

¿Qué pistas nos dan un buen producto de temporada?

  • Color: Apuesta por los colores intensos y brillantes. Generalmente te guiarán hacia alimentos frescos y de calidad.
  • Textura: es importante palpar lo que compramos. Lo ideal es buscar una pieza ni muy dura ni muy blanda, sin magulladuras ni golpes.
  • Olor: otro aspecto a valorar. Por ejemplo, cuando las frutas huelen más intensas, es porque dimos en el clavo encontrando un ejemplar más maduro.
  • Sabor: si tienes la oportunidad de hacer alguna cata previa a la compra de un producto no lo dudes. El sabor intenso y original de aquello que pruebes te sorprenderá.

Debes tener en cuenta que cuando se refiere a cultivos ecológicos, los productos pueden tener un aspecto más dañado o no tan atractivo a simple vista. Eso es porque al crecer en ambientes y condiciones naturales estos pueden perder cierta imagen de presentación, la cual es impoluta en alimentos criados de forma artificial o fuera de su estacionalidad.

¿Quieres conocer algunos ejemplos?

  • Calabaza: aunque se la asocie a la celebración de Halloween en EEUU, en España, este vegetal concentra su máximo esplendor durante los meses de abril y noviembre. Con el 90% de agua y una gran cantidad de vitaminas, minerales y fibra, destaca además por su contenido en betacarotenos, pigmento que le otorga el color naranja y el cual está íntimamente relacionado con la vitamina A, esencial para el crecimiento y desarrollo normales, el funcionamiento del sistema inmunitario y la vista.
  • Caqui: esta deliciosa y curiosa fruta asiática similar a un tomate de color naranja se caracteriza por una temporalidad tardía de final de año entre octubre y diciembre. Destaca por poseer muchas vitaminas (betacaroteno, provitamina A, vitamina C, vitamina B1 y B2), y minerales (como el potasio). Además, es una fruta rica tanto en agua y fibra soluble, lo que significa que es una buena alternativa para aquellas personas que padecen de estreñimiento.
  • Granada: la granada es una fruta protegida por una piel dura, que esconde en el interior gran cantidad de semillas cubiertas de una pulpa carnosa y jugosa que se recolecta de septiembre a noviembre. La granada no posee grasas saturadas ni colesterol; además es rica en vitaminas C y K, y en fibra dietética la cual te aporta un beneficio sobre el sistema digestivo.

Este otoño te animamos a respetar la temporalidad y a disfrutar al máximo de lo que la tierra nos regala y de los productos de temporada.

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