El ABC de la alimentación infantil

El acto de alimentarse es un proceso que nos acompaña al largo de la vida. Además de nutrirnos, es un acto social, de convivencia, de placer, de cultura… que ayuda a crear una identidad propia. Durante la infancia es cuando se adquieren la mayoría los hábitos nutricionales y es por esa razón que debemos hacer todo lo que esté en nuestra mano para que los pequeños aprendan de la mejor manera. Toma nota de estas 10 claves para que los niños aprendan a llevar una alimentación saludable desde pequeños.

Claves de la alimentación infantil

Reparte las comidas en 5 tomas al día

Para que los niños tengan suficiente energía durante todo el día y se desarrollen de una manera correcta, es importante un buen reparto de las comidas. Lo más recomendable es realizar entre 5 y 6 al día; desayuno, media mañana (a la hora del recreo), comida, merienda y cena, aunque también podríamos incluir una recena antes de ir a dormir.

Muchas veces por falta de tiempo o pereza no se hacen y eso puede comportar una alimentación insuficiente y una adquisición de malos hábitos alimentarios.

Utiliza la variedad y la temporalidad

Cada estación del año nos ofrece unos alimentos u otros en mayor cantidad, sobre todo frutas y verduras. Para que éstas mantengan todas sus propiedades, se deberían consumir en la estación del año que le corresponden ya que, si no lo hacemos podríamos estar perdiendo vitaminas y minerales solamente por el hecho de no esperarnos a la primavera para comer fresas, al verano para tomar melón, al otoño para las uvas o al invierno para las naranjas. Aprende a escoger los mejores alimentos de temporada para disfrutar de una alimentación variada durante todo el año.

Los niños también pueden estar en la cocina

Ayudar a preparar lo que van a comer, hace que a los más pequeños de la casa les entre curiosidad y prueben alimentos y preparaciones nuevas. Ese hecho, seguramente hará que esas espinacas que no querían probar se conviertan en una opción más a la hora de escoger verduras, además de pasar un rato divertido y aprendiendo.

Mejora los hábitos higiénicos dentro y fuera de la cocina

Lavarse las manos antes de cocinar y comer o los dientes después de comer, son actos que muchas veces no se les da la importancia que tienen. La higiene es uno de los pilares para mantener una correcta salud y en la alimentación todavía más.

Combina técnicas culinarias

Es casi imposible que a todos nos guste todo, y con los niños no va a ser distinto. Sí que es cierto que a ellos debemos ofrecerles infinidad de opciones para que prueben y sepan verdaderamente si les gusta o no, y eso no implica solamente distintos alimentos, sino también diferentes técnicas culinarias. Es posible que a un niño no le guste la manzana asada al horno, pero que sí le guste en macedonia junto con otras frutas, por ejemplo.

¡Que no coma solo!

El acto de comer, como ya hemos comentado, es un acto de sociabilización, con lo cual se debería hacer en compañía. Por otro lado, la televisión, el ordenador, el móvil o la tablet son poco beneficiosas a la hora de comer. Es importante que este rato sea un momento tranquilo, libre de distracciones, útil para hablar de cómo ha ido en la escuela, como se encuentra del resfriado, qué tal en el entrenamiento…

Adecúa los platos a su gusto

Si a tu hijo le pones un alimento que no le gusta en un plato a rebosar y además plato único, lo más probable es que no se lo quiera comer, que le entre la rabieta y al final, después de una hora intentándolo, no se lo coma. Una técnica que suele funcionar es racionar ese alimento en una porción pequeña acompañado de uno que le guste mucho. De esta manera, poco a poco lo irá aceptando y ya no le entraran esos berrinches.

Respeta la sensación de hambre que expresa tu hijo

Los niños son inteligentes y su cuerpo también. Éste es capaz de autorregularse cuando está saciado, cuando tiene hambre o cuando le queda un hueco para el postre que tanto le gusta.

Si pretendes que tu hijo se coma el mismo plato de lentejas que se come su padre después de venir del gimnasio, puede que resulte difícil. Es mejor que le ofrezcas un plato con menos cantidad, lo que él normalmente se come, y si tiene más hambre siempre le puedes poner un poco más. Forzarlo a comer más de lo que quiere, puede convertir el acto de alimentarse en algo negativo.

Evita alimentos poco saludables

Es cierto que hay alimentos, en especial bollería industrial, bebidas azucaradas, snacks y precocinados que son muy apetecibles, pero poco saludables. En algún momento lo acabarán probando, pero cuanto más tarde mejor, por eso hay que evitar ofrecer este tipo de productos durante el día a día y dejarlos para ocasiones especiales.

Apuesta por los alimentos integrales

¿Has probado alguna vez el pan o el arroz integral? La verdad es que si no tienes la costumbre de consumirlos, al principio te puede resultar extraño. Por esa razón es aconsejable que, desde pequeños, los niños se acostumbren a esa textura y color característicos de los alimentos integrales ya que, en un futuro la fibra que contienen les aportará mayores beneficios que los cereales refinados.

Esperamos que estos consejos te hayan servido de ayuda. ¡Ahora solo queda ponerlos en práctica!

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